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New Testament

Juan

Read Juan online in Spanish Reina Valera 1858 NT. This book contains 21 chapters and 879 verses.

Chapters

Juan 1

1 EN el principio [ya] era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

2 Este era en el principio con Dios.

3 Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.

4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.

6 Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que todos creyesen por él.

8 No era él la Luz; sino para que diese testimonio de la Luz.

9 [Aquel Verbo] era la Luz verdadera que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.

10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él, y el mundo no le conoció.

11 A lo [que era] suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varon, mas de Dios.

14 Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros, (y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre,) lleno de gracia y de verdad.

15 Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que [yo] decia: El que viene tras mí, es ántes de mí; porque es primero que yo.

16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia,

17 Porque la ley por Moisés fué dada: [mas] la gracia y la verdad por Jesu-Cristo fué hecha.

18 A Dios nadie le vió jamás: el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él [nos le] declaró.

19 Y este es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen, ¿Tú, quién eres?

20 Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo.

21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú [el] profeta? Y respondió: No.

22 Dijéronle, pues, ¿Quién eres? para que demos respuesta á los que nos enviaron. ¿Qué dices de tí mismo?

23 Dijo: Yo [soy] la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

24 Y los que habian sido enviados eran de los Fariséos.

25 Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué, pues, bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua, mas en medio de vosotros ha estado, á quien vosotros no conoceis.

27 Este es el que ha de venir tras mí, el cual es ántes de mí; del cual yo no soy digno de desatar la corréa del zapato.

28 Estas cosas acontecieron en Bethábara, de la otra parte del Jordan, donde Juan bautizaba.

29 El siguiente dia ve Juan á Jesus que venia á él, y dice: Hé aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

30 Este es del que dije: Tras mí viene un varon, el cual es ántes de mí; porque era primero que yo.

31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado á Israel, por eso vine yo bautizando con agua.

32 Y Juan dió testimonio, diciendo: Ví al Espíritu que descendia del cielo como paloma, y reposó sobre él.

33 Y yo no le conocia; mas el que me envió á bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.

34 Y yo [le] ví, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.

35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando á Jesus que andaba [por allí,] dijo: Hé aquí el Cordero de Dios.

37 Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron á Jesus.

38 Y volviéndose Jesus, y viéndoles seguir[le,] díceles: ¿Qué buscais? Y ellos dijeron: Rabí, (que declarado, quiere decir, Maestro,) ¿dónde moras?

39 Díceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedáronse con él aquel dia: porque era como la hora de las diez.

40 Era Andrés, hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de Juan, y le habian seguido.

41 Este halló primero á su hermano Simon, y díjole: Hemos hallado al Mesías, (que declarado es, el Cristo.)

42 Y le trajo á Jesus. Y mirándole Jesus dijo: Tú eres Simon, hijo de Jonás: tu serás llamado Cephas, (que quiere decir piedra.)

43 El dia siguiente quiso Jesus ir á Galiléa; y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.

44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

45 Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y [tambien] los profetas; á Jesus, el hijo de José, de Nazaret.

46 Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Vén, y ve.

47 Jesus vió venir á sí á Natanael, y dijo de él: Hé aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño.

48 Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respóndele Jesus, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví.

49 Respondió Natanael, y díjole: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

50 Respondió Jesus, y díjole: ¿Porque te dije: Víte debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas verás.

51 Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.

Juan 2

1 AL tercer dia hiciéronse unas bodas en Caná de Galiléa; y estaba allí la madre de Jesus.

2 Y fué tambien llamado Jesus y sus discípulos á las bodas,

3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen.

4 Y dícele Jesus: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora,

5 Su madre dice á los que servian: Haced todo lo que os dijere.

6 Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificacion de los Judíos, que cabian en cada una dos ó tres cántaros.

7 Díceles Jesus: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.

8 Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáron[le.]

9 Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabia de dónde era, (mas lo sabian los sirvientes, que habian sacado el agua,) el maestresala llama al esposo,

10 Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando están satisfechos, entónces lo que es peor: mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.

11 Este principio de señales hizo Jesus en Caná de Galiléa, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

12 Despues de esto descendió á Capernaum él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos dias.

13 Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesus á Jerusalem.

14 Y halló en el templo á los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados.

15 Y hecho un azote de cuerdas. echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas.

16 Y á los que vendian las palomas dijo: Quitad de aquí esto; y no hagais la casa de mi Padre casa de mercado.

17 Entónces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.

18 Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?

19 Respondió Jesus, y díjoles: Destruid este templo, y en tres dias le levantaré.

20 Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fué este templo edificado, ¿y tú en tres dias le levantarás?

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

22 Por tanto cuando resucitó de los muertos sus discípulos se acordaron que habia dicho esto; y creyeron á la escritura, y á la palabra que Jesus habia dicho.

23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacia.

24 Mas el mismo Jesus no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocia á todos;

25 Y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabia lo que habia en el hombre.

Juan 3

1 HABIA un hombre de los Fariséos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.

2 Este vino á Jesus de noche, y díjole: Rabí, sabemos que has venido de Dios [por] Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.

3 Respondió Jesus, y díjole: De cierto de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

5 Respondió Jesus: De cierto, de cierto é digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.

8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

9 Respondió Nicodemo, y díjole: ¿Cómo puede esto hacerse?

10 Respondió Jesus, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?

11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis; ¿cómo creeréis, si os dijere las celestiales?

13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, [á saber,] el Hijo del hombre que está en el cielo.

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado:

15 Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo; mas para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios.

19 Y esta es la [causa de su] condenacion, [á saber,] porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.

20 Porque todo aquel que hace lo malo aborrece la luz, y no viene á la luz; porque sus obras no sean redargüidas.

21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifiestas que son hechas en Dios.

22 Pasado esto, vino Jesus con sus discípulos á la tierra de Judéa; y estaba allí con ellos, y bautizaba.

23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto á Salim, porque habia allí muchas aguas: y venian, y eran bautizados.

24 Porque Juan no habia sido aun puesto en la cárcel.

25 Y hubo cuestion entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificacion.

26 Y vinieron á Juan, y dijéronle: Rabí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordan, del cual tú diste testimonio, hé aquí bautiza, y todos vienen á él.

27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.

28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.

29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que esta en pié y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo: así pues este mi gozo es cumplido.

30 A él conviene crecer; mas á mí menguar.

31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

32 Y lo que vió y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

33 El que recibe su testimonio, este signó que Dios es verdadero

34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: Porque no [le] da Dios el Espíritu por medida.

35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.

36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que es incrédulo al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Juan 4

1 DE manera que como Jesus entendió que los Fariséos habian oido que Jesus hacia y bautizaba mas discípulos que Juan,

2 (Aunque Jesus no bautizaba, sino sus discípulos,)

3 Dejó á Judéa, y fuése otra vez á Galiléa.

4 Y era menester que pasase por Samaria.

5 Vino pues á una ciudad de Samaria que se llama Sichar, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.

6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesus, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.

7 Vino una mujer de Samaria á sacar agua: [y] Jesus le dice: Dame de beber.

8 (Porque sus discípulos habian ido á la ciudad á comprar de comer.)

9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

10 Respondió Jesus, y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dáme de beber, tú pedirias de él, y él te daria agua viva.

11 La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar[la,] y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes agua viva?

12 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo; del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

13 Respondió Jesus, y díjola: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed:

14 Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15 La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que [yo] no tenga sed, ni venga aca á sacar[la.]

16 Jesus le dice: Vé, llama á tu marido, y ven acá.

17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Dícele Jesus: Bien has dicho: No tengo marido:

18 Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad.

19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

20 Nuestros padres adoraron en este monte; y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

21 Dícele Jesus: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem, adoraréis al Padre.

22 Vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salud viene de los Judíos.

23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque tambien el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25 Dícele la mujer: [Yo] sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas.

26 Dícele Jesus: Yo soy, que hablo contigo.

27 Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con [aquella] mujer; mas ninguno [le] dijo: ¿Qué preguntas? ó ¿Qué hablas con ella?

28 Entónces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:

29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es este el Cristo?

30 Entónces salieron de la ciudad, y vinieron á él.

31 Entretanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

32 Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis.

33 Entónces los discípulos decian el uno al otro: ¿Si le habrá traido alguien de comer?

34 Díceles Jesus: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35 ¿No decís vosotros, Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? Hé aquí yo os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.

36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que el que siembra tambien goce, y el que siega.

37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra y otro es el que siega.

38 Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrásteis: otros labraron, y vosotros habeis entrado en sus labores.

39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que daba testimonio [diciendo:] Que me dijo todo lo que he hecho.

40 Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos dias.

41 Y creyeron muchos más por la palabra de él;

42 Y decian á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oido, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.

43 Y dos dias despues, salió de allí, y fuése á Galiléa.

44 Porque el mismo Jesus dió testimonio, que el profeta en su tierra no tiene honra.

45 Y como vino á Galiléa, los Galiléos le recibieron, vistas todas las cosas que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos habian ido á la fiesta.

46 Vino, pues, Jesus otra vez á Caná de Galiléa, donde habia hecho el vino del agua: y habia en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47 Este, como oyó que Jesus venia de Judéa á Galiléa, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba á morir.

48 Entónces Jesus le dijo: Si no viereis señales y milagros, no creeréis.

49 El del rey le dijo: Señor, desciende ántes que mi hijo muera.

50 Dícele Jesus: Vé, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesus le dijo, y se fué.

51 Y cuando ya él descendia, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas diciendo: Tu hijo vive.

52 Entónces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

53 El padre entónces entendió, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu hijo vive: y creyó él y toda su casa.

54 Esta segunda señal volvió Jesus á hacer cuando vino de Judéa á Galiléa,

Juan 5

1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judíos, y subió Jesus á Jerusalem.

2 Y hay en Jerusalem á [la puerta] del ganado un estanque, que en Hebráico es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales.

3 En estos yacia multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua.

4 Porque un ángel descendia á cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua: y el que primero descendia en el estanque despues del movimiento del agua, era sano de cualquiera enfermedad que tuviese.

5 Y estaba allí un hombre que habia treinta y ocho años que estaba enfermo.

6 Como Jesus vió á este echado, y entendió que ya habia mucho tiempo, dícele; ¿Quieres ser sano?

7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque, cuando el agua fuere revuelta porque entretanto que yo vengo, otro ántes de mí ha descendido.

8 Dícele Jesus: Levántate, toma tu lecho, y anda.

9 Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase; y era Sábado aquel dia.

10 Entónces los Judíos decian á aquel que habia sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho.

11 Respondióles: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

12 Preguntáronle entónces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda,

13 Y el que habia sido sanado, no sabia quién fuese; porque Jesus se habia apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

14 Despues le halló Jesus en el templo, y díjole: Hé aquí has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.

15 El se fué [entónces,] y dió aviso á los Judíos, que Jesus era el que le habia sanado.

16 Y por esta causa los Judíos perseguian á Jesus, y procuraban matarle, porque hacia estas cosas en Sábado.

17 Y Jesus les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

18 Entónces, por tanto, mas procuraban los Judíos matarle, porque no solo quebrantaba el Sábado, sino que tambien á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

19 Respondió entónces Jesus, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer algo de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto tambien hace el Hijo juntamente.

20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace: y mayores obras que estas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilleis.

21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, así tambien el Hijo á los que quiere da vida.

22 Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo,

23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre; el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá á condenacion, mas pasó de muerte á vida.

25 De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, vivirán.

26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió tambien al Hijo que tuviese vida en sí mismo.

27 Y tambien le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

28 No os maravilleis de esto: porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

29 Y los que hicieron bien, saldrán á resurreccion de vida: mas los que hicieron mal, á resurreccion de condenacion.

30 No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo, y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.

31 Si yo doy testimonio de mí mismo mi testimonio no es verdadero.

32 Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.

33 Vosotros enviásteis á Juan, y [él] dió testimonio á la verdad.

34 Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seais salvos:

35 El era antorcha que ardia, y alumbraba; y vosotros quisisteis recrearos por un poco á su luz.

36 Mas yo tengo mayor testimonio que [el] de Juan; porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, [es á saber,] las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí que el Padre me haya enviado.

37 Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habeis oido su voz, ni habeis visto su parecer;

38 Ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que él envió, á este vosotros no creeis.

39 Escudriñad las escrituras; porque á vosotros os parece que en ellas teneis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí.

40 Y no quereis venir á mí, para que tengais vida.

41 Gloria de los hombres no recibo.

42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros.

43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquel recibiréis.

44 ¿Cómo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros, y no buscais la gloria que de solo Dios viene?

45 No penseis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa: Moisés, en quien vosotros esperais.

46 Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeriais á mí; porque de mí escribió él.

47 Y si á sus escritos no creeis, ¿cómo creeréis á mis palabras?

Juan 6

1 PASADAS estas cosas fuése Jesus de la otra parte de la mar de Galiléa, [que es] de Tiberias.

2 Y seguíale grande multitud, porque veian sus señales que hacia en los enfermos.

3 Y subió Jesus á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.

5 Y como alzó Jesus los ojos, y vió que habia venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde comprarémos pan para que coman estos?

6 Mas esto decia para probarle; porque él sabia lo que habia de hacer.

7 Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

8 Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simon Pedro:

9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

10 Entónces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.

11 Y tomó Jesus aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces cuanto querian.

12 Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

13 Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habian comido.

14 Aquellos hombres entónces, como vieron la señal que Jesus habia hecho, decian: Este verdaderamente es el profeta, que habia de venir al mundo.

15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.

16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar.

17 Y entrando en un barco, venian de la otra parte de la mar hácia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido á ellos.

18 Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.

19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco ó treinta estadios, ven á Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

20 Mas él les dijo: Yo soy, no tengais miedo.

21 Ellos entónces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.

22 El dia siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no habia allí otra navecilla sino una, y que Jesus no habia entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habian ido solos,

23 Y que otras navecillas habian arribado de Tiberias junto al lugar donde habian comido el pan, despues de haber el Señor dado gracias,

24 Como vió pues la gente que Jesus no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesus.

25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26 Respondióles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscais, no porque habeis visto las señales, sino porque comisteis el pan, y os hartásteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á este señaló el Padre, [es á saber,] Dios.

28 Y dijéronle: ¿Qué harémos para que obremos las obras de Dios?

29 Respondió Jesus, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creais en el que él ha enviado.

30 Dijéronle entónces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

34 Y dijéronle: Señor, dános siempre este pan.

35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida; el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas [ya] os he dicho que, aunque me habeis visto, no [me] creeis.

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no [le] echo fuera.

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.

39 Y esta es la voluntad del que me envió, [es á saber,] del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el dia postrero.

40 Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el dia postrero.

41 Murmuraban entónces de él los Judíos, porque habia dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42 Y decian: ¿No es este Jesus, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice este: Del cielo he descendido?

43 Y Jesus respondió, y díjoles: No murmureis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre, que me envió, no le trajere: y yo le resucitaré en el dia postrero.

45 Escrito esta en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

46 No que alguno haya visto al Padre sino aquel que vino de Dios, este ha visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52 Entónces los Judíos contendian entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos su carne á comer?

53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo [que] si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el dia postrero.

55 Porque mi carne es verdadera comida: y mi sangre es verdadera bebida.

56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él tambien vivirá por mí.

58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan vivirá eternamente.

59 Estas cosas dijo en la sinagoga enseñando en Capernaum.

60 Y muchos de sus discípulos oyéndo[lo,] dijeron: Dura es esta palabra; ¿[y] quién la puede oir?

61 Y sabiendo Jesus en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?

62 ¿Pues [qué será,] si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?

63 El Espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida.

64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio sabia quiénes eran los que no creian, y quién le habia de entregar.

65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.

66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

67 Dijo entónces Jesus á los doce: ¿Quereis vosotros iros tambien?

68 Y respondióle Simon Pedro: Señor ¿á quién irémos? Tú tienes palabras de vida eterna.

69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70 Jesus les respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y el uno de vosotros es diablo?

71 Y hablaba de Judas Iscariote [hijo] de Simon; porque este era el que le habia de entregar, el cual era uno de los doce.

Juan 7

1 Y PASADAS estas cosas, andaba Jesus en Galiléa: que no queria andar en Judéa, porque los Judíos procuraban matarle.

2 Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, [la] de los tabernáculos.

3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y véte á Judéa para que tambien tus discípulos vean las obras que haces.

4 Que ninguno que procura ser claro hace algo en oculto: Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creian en él.

6 Díceles entónces Jesus: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.

7 No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.

8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta fiesta; porque mi tiempo aun no es cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galiléa.

10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entónces él tambien subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

11 Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decian: ¿Dónde está aquel?

12 Y habia grande murmullo de él entre la gente; porque unos decian: Bueno es. Y otros decian: No, ántes engaña las gentes.

13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos.

14 Y al medio de la fiesta subió Jesus al templo, y enseñaba.

15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido?

16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de aquel que me envió.

17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

18 El que habla de sí mismo, propia gloria busca: mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procurais matar?

20 Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?

21 Jesus respondió y díjoles: Una obra hice, y todos os maravillais.

22 Cierto Moisés os dió la circuncision, (no porque sea de Moisés, mas de los padres,) y en Sábado circuncidais al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncision en Sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojais conmigo porque en Sábado hice sano todo un hombre?

24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

25 Decian entónces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para matarle?

26 Y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que este es el Cristo?

27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea.

28 Entónces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conoceis.

29 Yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.

30 Entónces procuraban prenderle mas ninguno metió en él mano, porqué aun no habia venido su hora.

31 Y muchos del pueblo creyeron en él, y decian: ¿El Cristo, cuando viniere hará mas señales que las que este hace?

32 Los Fariséos oyeron la gente que murmuraba de él estas cosas, y los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos enviaron servidores que le prendiesen.

33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me envió.

34 Me buscaréis, y no [me] hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

35 Entónces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir este que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?

36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscaréis, y no [me] hallaréis: y donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pié, y clamaba diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba.

38 El que cree en mí, como dice la escritura, rios de agua viva correrán de su vientre.

39 (Y esto dijo del Espíritu que habian de recibir los que creyesen en él; pues aun no habia [venido] el Espíritu Santo; porque Jesus no estaba aun glorificado.)

40 Entónces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decian: Verdaderamente este es el profeta.

41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De Galiléa ha de venir el Cristo?

42 ¿No dice la escritura: Que de la simiente de David, y de la aldéa de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?

43 Así que habia disension entre la gente acerca de él.

44 Y algunos de ellos querian prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.

45 Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariséos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no lo trajísteis?

46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre [habla.]

47 Entónces los Fariséos les respondieron: ¿Estais tambien vosotros engañados?

48 ¿Ha creido en él alguno de los príncipes, ó de los Fariséos?

49 Mas estos comunales, que no saben la ley, malditos son.

50 Díceles Nicodemo, (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos,)

51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?

52 Respondieron y dijéronle: ¿No eres tú tambien Galiléo? Escudriña y ve que de Galiléa nunca se levantó profeta.

53 Y fuése cada uno á su casa.

Juan 8

1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas.

2 Y por la mañana volvió al templo y todo el pueblo vino á él; y sentado él, los enseñaba.

3 Entónces los escribas y los Fariséos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio.

4 Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;

5 Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: ¿Tú, pues, qué dices?

6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar. Empero Jesus, inclinado hacia abajo, escribia en tierra con el dedo.

7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

8 Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribia en tierra.

9 Oyendo pues ellos [esto,] redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los mas viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesus, y la mujer que estaba en medio.

10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que á la mujer, díjole: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?

11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entónces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: véte, y no peques mas.

12 Y hablóles Jesus otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el queme sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.

13 Entónces los Fariséos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio; tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero; porque sé de donde he venido, y á donde voy: mas vosotros no sabeis de donde vengo, y á donde voy.

15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo; sino yo, y el que me envió, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.

19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí [me] conoceis, ni á mi Padre. Si á mí me conocieseis, á mi Padre tambien conocierais.

20 Estas palabras habló Jesus en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aun no habia venido su hora.

21 Y díjoles otra vez Jesus: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: adonde yo voy, vosotros no podeis venir.

22 Decian entónces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: Adonde^ voy, vosotros no podeis venir?

23 Y decíales: Vosotros sois de abajo yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

25 Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entónces Jesus les dijo: El que al principio tambien os he dicho.

26 Muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero; y yo lo que he oido de él, esto hablo en el mundo.

27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

28 Díjoles, pues, Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entónces entendereis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.

29 Porque el que me envió, conmigo está: no me ha dejado solo el Padre porque yo, lo que á él agrada, hago siempre.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

31 Y decia Jesus á los Judíos que le habian creido: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará

33 Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?

34 Y Jesús les respondió: De cierto os digo que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.

35 Y el siervo no queda en casa para siempre: [mas] el Hijo queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

37 [Yo] sé que sois simiente de Abraham; mas procurais matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros haceis lo que habeis oido cerca de vuestro Padre.

39 Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesus: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais.

40 Empero ahora procurais matarme; hombre que os he hablado la verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham.

41 Vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijéronle entónces: Nosotros no somos nacidos de fornicacion: un Padre tenemos, [es á saber,] Dios.

42 Jesus entónces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amariais [á mí,] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido de mí mismo, mas él me envió,

43 ¿Por qué no reconoceis mi lenguaje? [es] porque no podeis oir mi palabra.

44 Vosotros de [vuestro] padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis cumplir. El homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en é l. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre

45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creeis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no [las] oís vosotros, porque no sois de Dios.

48 Respondieron entónces los Judíos y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y [que] tienes demonio?

49 Respondió Jesus: Yo no tengo demonio: ántes honro á mi Padre, y vosotros me habeis deshonrado.

50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

52 Entónces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? Y los profetas murieron: ¿quién te haces á tí mismo?

54 Respondió Jesus: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios:

55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, seré como vosotros, mentiroso: mas conózcole, y guardo su palabra.

56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi dia: y [le] vió, y se gozó.

57 Dijéronle entónces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á Abraham?

58 Díjoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, Antes que Abraham fuese, Yo soy.

59 Tomaron entónces piedras para tirarle: mas Jesus se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fué.

Juan 9

1 Y PASANDO [Jesus,] vió un hombre ciego desde [su] nacimiento.

2 Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó este ó sus padres, para que naciese ciego?

3 Respondió Jesus: Ni este pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.

4 Conviéneme obrar las obras del que me envió, entretanto que el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.

5 Entretanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

6 Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego;

7 Y díjole: Vé, lávate en el estanque de Siloé, que significa, si [lo] interpretares, Enviado: y fué entónces, y lavóse, y volvió viendo.

8 Entónces los vecinos, y los que ántes le habian visto que era ciego, decian: ¿No es este el que se sentaba, y mendigaba?

9 Unos decian: Este es; Y otros: A él se parece: [Y] él decia: Yo soy.

10 Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: [Aquel] hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Vé al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.

12 Entónces le dijeron: ¿Dónde está aquel? [El] dijo: No sé.

13 Llevaron á los Fariséos al que ántes habia sido ciego.

14 Y era Sábado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los ojos.

15 Y volviéronle á preguntar tambien los Fariséos de qué manera habia recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

16 Entónces unos de los Fariséos decian: Este hombre no es de Dios, que no guarda el Sábado. Otros decian. ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y habia disension entre ellos.

17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú que dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

18 Mas los Judíos no creian de él, que habia sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que habia recibido la vista.

19 Y preguntáronles, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

20 Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego;

21 Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quien le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: él tiene edad; preguntadle á él; él hablará de sí.

22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habian resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.

23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene; preguntadle á él.

24 Así que, volvieron á llamar al hombre que habia sido ciego, y dijéronle: Dá gloria á Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador.

25 Entónces él respondió, y dijo: Si es pecador, no [lo] sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

26 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y no habeis atendido: ¿por qué [lo] quereis otra vez oir? ¿Quereis tambien vosotros haceros sus discípulos?

28 Y le ultrajaron, y dijeron: Tú seas su discípulo: que nosotros discípulos de Moisés somos.

29 Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas este no sabemos de donde es.

30 Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabeis de donde sea, y [á mí] me abrió los ojos.

31 Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á este oye.

32 Desde el siglo no fué oido, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.

33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.

34 Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo: ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.

35 Oyó Jesus que le habian echado fuera: y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

36 Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

37 Y díjole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.

38 Y él dice: Creo, Señor. Y adoróle.

39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido á este mundo, para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

40 Y [algunos] de los Fariséos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: Somos nosotros tambien ciegos?

41 Díjoles Jesus: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora porque decís: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.

Juan 10

1 DE cierto, de cierto os digo [que] el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladron y robador.

2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama por nombre y las saca.

4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas: y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5 Mas al extraño no seguirán, ántes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños.

6 Esta parábola les dijo Jesus; mas ellos no entendieron qué era lo que les decia.

7 Volvióles pues Jesus á decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos los que ántes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.

9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por [sus] ovejas.

12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.

13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis [ovejas,] las mias me conocen.

15 Como el Padre me conoce [á mí,] y yo conozco al Padre: y pongo mi vida por las ovejas.

16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas tambien me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo; [porque] tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19 Y volvió á haber disension entre los Judíos por estas palabras.

20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de sí: ¿^para qué le oís?

21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22 Y se hacia la fiesta de la dedicacion en Jerusalem, y era invierno.

23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomon.

24 Y rodeáronle los Judíos, y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínos[lo] abiertamente.

25 Respondióles Jesus: Os [lo] he dicho, y no creeis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí.

26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28 Y yo les doy vida eterna; y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

29 Mi Padre que me [las] dió, mayor que todos es: y nadie [las] puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30 Yo y el Padre una cosa somos.

31 Entónces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.

32 Respondióles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreais?

33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

34 Respondióles Jesus: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses sois?

35 Si dijo dioses á aquellos, á los cuales fué hecha palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada:

36 ¿A [mí á] quien el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas; porque dije: Hijo de Dios soy?

37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.

38 Mas si [las] hago, aunque á mí no creais, creed á las obras, para que conozcais y creais que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

39 Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos.

40 Y volvióse tras el Jordan, á aquel lugar donde primero habia estado bautizando Juan, y estúvose allí.

41 Y muchos venian á él, y decian: Juan á la verdad ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de este era verdad.

42 Y muchos creyeron allí en él.

Juan 11

1 ESTABA entónces enfermo uno [llamado] Lázaro, de Bethania, la aldéa de María y de Marta su hermana.

2 (Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus piés con sus cabellos.)

3 Enviaron pues sus hermanas á él, diciendo: Señor, hé aquí, el que amas está enfermo.

4 Y oyéndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5 Y amaba Jesus á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.

6 Como oyó, pues, que estaba enfermo, quedóse aun dos dias en aquel lugar donde estaba.

7 Luego, despues de esto, dijo á [sus] discípulos: Vamos á Judéa otra vez.

8 Dícenle los discípulos: Rabí, ahora procuraban los Judíos apedrearte; ¿y otra vez vas allá?

9 Respondió Jesus: ¿No tiene el dia doce horas? El que anduviere de dia, no tropieza; porque ve la luz de este mundo.

10 Mas el que anduviere de noche tropieza: porque no hay luz en él.

11 Dicho esto, díceles despues: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.

12 Dijeron entónces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.

13 Mas [esto] decia Jesus de la muerte de él; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

14 Entónces, pues, Jesus les dijo claramente: Lázaro es muerto:

15 Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creais. Mas vamos á él.

16 Dijo entónces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos tambien nosotros, para que muramos con él.

17 Vino pues Jesus, y halló que habia ya cuatro dias [que estaba] en el sepulcro,

18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios^.

19 Y muchos de los Judíos habian venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.

20 Entónces Marta, como oyó que Jesus venia, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.

21 Y Marta dijo á Jesus: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto.

22 Mas tambien sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.

23 Dícele Jesus: Resucitará tu hermano.

24 Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurreccion en el dia postrero.

25 Dícele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en mí, aun que este muerto, vivirá.

26 Y todo aquel que vive, y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27 Dícele: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

28 Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El maestro está aquí, y te llama.

29 Ella, como [lo] oyó, levántase prestamente, y viene á él.

30 (Que aun no habia llegado Jesus á la aldéa, mas estaba en aquel lugar donde Marta le habia encontrado.)

31 Entónces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se habia levantado prestamente, y habia salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.

32 Mas María como vino donde estaba Jesus, viéndole, derribóse á sus piés diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.

33 Jesus entónces, como la vió llorando, y á los Judíos que habian venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse.

34 Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve[lo.]

35 [Y] lloró Jesus.

36 Dijeron entónces los Judíos: Mirad como le amaba.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podia este, que abrió los ojos del ciego, hacer que este no muriera?

38 Y Jesus conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro: era una cueva, la cual tenia una piedra encima.

39 Dice Jesus: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se habia muerto le dice: Señor, hiede ya; que es de cuatro dias.

40 Jesus le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?

41 Entónces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y Jesus, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oido.

42 Que yo sabia que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que esta alrededor, [lo] dije, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.

44 Y el que habia estado muerto, salió, atadas las manos y los piés con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesus: Desatadle, y dejadle ir.

45 Entónces muchos de los Judíos que habian venido á María, y habian visto lo que habia hecho Jesus, creyeron en él.

46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariséos, y dijéronles lo que Jesus habia hecho.

47 Entónces los pontífices, y los Fariséos juntaron concilio; y decian: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.

48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nacion.

49 Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabeis nada;

50 Ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacion se pierda.

51 Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesus habia de morir por la nacion;

52 Y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.

53 Así que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.

54 Por tanto Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuese de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.

55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra á Jerusalem ántes de la Pascua, para purificarse.

56 Y buscaban á Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta?

57 Y los pontífices y los Fariséos habian dado mandamiento, que, si alguno supiese donde estuviera, [lo] manifestase para que le prendiesen:

Juan 12

1 Y JESUS, seis dias ántes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro que habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos.

2 E hiciéronle allí una cena; y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.

3 Entónces María tomó una libra de ungüento de nardo liquido de mucho precio, y ungió los piés de Jesus, y limpió sus piés con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.

4 Y dijo uno de sus discípulos, Júdas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le habia de entregar:

5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?

6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenia de los pobres, sino porque era ladron, y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]

7 Entónces Jesus dijo: Déjala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto.

8 Porque á los pobres siempre los teneis con vosotros, mas á mí no siempre me teneis.

9 Entónces mucha gente de los Judíos entendió que él estaba allí: y vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver á Lázaro, al cual habia resucitado de los muertos.

10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar tambien á Lázaro:

11 Porque muchos de los Judíos iban y creian en Jesus por causa de él.

12 El siguiente dia mucha gente que habia venido al dia de la fiesta, como oyeron que Jesus venia á Jerusalem,

13 Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.

14 Y halló Jesus un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:

15 No temas, hija de Sion; hé aquí tu Rey viene sentado sobre un pollino de asna.

16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando Jesus fué glorificado, entónces se acordaron que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.

17 Y la gente que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

18 Por lo cual tambien habia venido la gente á recibirle; porque habia oido que él habia hecho esta señal.

19 Mas los Fariséos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovechais? hé aquí que el mundo se va tras de él.

20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido á adorar en el dia de la fiesta.

21 Estos, pues se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galiléa, y rogáronle, diciendo: Señor, queríamos ver á Jesus.

22 Vino Felipe, y díjolo á Andrés: Andrés entónces, y Felipe, [lo] dicen á Jesus.

23 Entónces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.

24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra, y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí tambien estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

27 Ahora está turbada mi alma: ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora: mas por esto he venido en esta hora.

28 Padre, glorifica tu nombre. Entónces vino una voz del cielo: Y [le] he glorificado, y [le] glorificaré otra vez.

29 Y la gente que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia sido trueno; otros decian: Angel le ha hablado.

30 Respondió Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.

31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.

33 Y esto decia dando á entender de qué muerte habia de morir.

34 Respondióle la gente: Nosotros hemos oido de la ley: Que el Cristo permanece para siempre: ¿Cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?

35 Entónces Jesus les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va.

36 Entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de luz. Estas cosas habló Jesus, y fuése, y escondióse de ellos.

37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creian en él:

38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: Señor, ¿quién ha creido á nuestro dicho, ¿y el brazo del Señor á quien es revelado?

39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaías:

40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazon; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane.

41 Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.

42 Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariséos no [lo] confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

44 Mas Jesus clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió.

45 Y el que me ve, ve al que me envió.

46 Yo [la] luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.

47 Y el que oyere mis palabras, y no [las] creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.

48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el dia postrero.

49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.

Juan 13

1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora habia venido para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado á los suyos, que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.

2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas, [hijo] de Simon, Iscariote, que le entregase,

3 Sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y que habia salido de Dios, y á Dios iba,

4 Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.

5 Y luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los piés de los discípulos, y á limpiar[los] con la toalla con que estaba ceñido.

6 Entónces vino á Simon Pedro, y Pedro le dice: Señor, ¿tú me lavas los piés?

7 Respondió Jesus, y díjole: Lo que yo hago, tu no entiendes ahora; mas [lo] entenderás despues.

8 Dícele Pedro: No me lavarás los piés jamás. Respondióle Jesus: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9 Dícele Simon Pedro: Señor, no solo mis piés, mas aun las manos, y la cabeza.

10 Dícele Jesus: El que está lavado, no necesita sino que lave los piés, mas está todo limpio. Y vosotros limpios estais, aunque no todos.

11 Porque sabia quién le habia de entregar; por eso dijo: No estais limpios todos.

12 Así que, despues que les hubo lavado los piés, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabeis lo que os he hecho?

13 Vosotros me llamais Maestro y Señor; y decís bien, porque [lo] soy:

14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros piés, vosotros tambien debeis lavar los piés los unos á los otros.

15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien hagais.

16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor; ni el apóstol es mayor que el que le envió.

17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

18 No hablo de todos vosotros; yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mi su calcañar.

19 Desde ahora os lo digo ántes que se haga, para que cuando se hiciere, creais que yo soy.

20 De cierto, de cierto os digo [que] el que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.

21 Como hubo dicho Jesus esto, fué conmovido^ en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.

22 Entónces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decia.

23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesus amaba, estaba recostado en el seno de Jesus.

24 A este pues hizo señas Simon Pedro, para que preguntase quien era aquel de quien decia.

25 El entónces recostándose sobre el pecho de Jesus, dícele: Señor, ¿quién es?

26 Respondió Jesus: Aquel es á quien yo diere el pan mojado: y mojando el pan, dió[le] á Júdas Iscariote, [hijo] de Simon.

27 Y tras el bocado Satanás entró en él. Entónces Jesus le dice: Lo que haces, haz[lo] mas presto.

28 Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.

29 Porque los unos pensaban, porque Júdas tenia la bolsa, que Jesus le decia: Compra lo que necesitamos para la fiesta; ó, que diese algo para los pobres.

30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era [ya] noche.

31 Entónces como él salió, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.

32 Si Dios es glorificado en él, Dios tambien le glorificará en sí mismo; y luego le glorificará.

33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir; así digo á vosotros ahora.

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis unos á otros: como os he amado, que tambien [os] ameis los unos á los otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

36 Dícele Simon Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondióle Jesus: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás despues.

37 Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por tí.

38 Respondióle Jesus: ¿Tu alma pondrás por mi? De cierto, de cierto te digo, [que] no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

Juan 14

1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en mí.

2 En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera, os [lo] hubiera dicho: voy pues á preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.

4 Y sabeis á donde yo voy, y sabeis el camino.

5 Dícele Tomás: Señor, no sabemos adonde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino?

6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.

7 Si me conocieseis, tambien á mi Padre conocierais: y desde ahora le conoceis, y le habeis visto.

8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.

9 Jesus le dice: ¿Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?

10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no [las] hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras.

11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera creedme por las mismas obras.

12 De cierto, de cierto os digo [que] el que en mí cree, las obras que yo hago tambien el [las] hará, y mayores que estas hará; porque yo voy al Padre:

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo [lo] haré.

15 Si me amais, guardad mis mandamientos:

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;

17 Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conoceis, porque está con vosotros, y será en vosotros.

18 No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.

19 Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: porque yo vivo, y vosotros tambien viviréis.

20 En aquel dia vosotros conoceréis que yo [estoy] en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él.

22 Dícele Júdas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo?

23 Respondió Jesus, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendrémos á él, y harémos con él morada.

24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido no es mia, sino del Padre que me envió.

25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.

27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.

28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozariais porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.

29 Y ahora os [lo] he dicho ántes que se haga, para que cuando se hiciere, creais.

30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.

31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y que como el Padre me dió el mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

Juan 15

1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.

3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

4 Estad en mí, y yo [estaré] en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid, así ni vosotros, si no estuviereis en mí.

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto: (porque sin mí nada podeis hacer.)

6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como [mal] pámpano, y se secará: y los cogen, y [los] echan en el fuego, y arden.

7 Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que quisiereis pediréis, y os será hecho.

8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais [así] mis discípulos.

9 Como el Padre me amó, tambien yo os he amado: estad en mi amor.

10 Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos á los otros, como [yo] os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.

15 Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he dicho amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.

16 No me elegisteis vosotros [á mí,] mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayais y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, [él] os lo dé.

17 Esto os mando: Que os ameis los unos á los otros.

18 Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció ántes que á vosotros.

19 Si fuerais del mundo, el mundo amaria lo suyo: mas porque no sois del mundo, ántes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.

20 Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, tambien á vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, tambien guardarán la vuestra.

21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre; porque no conocen al que me ha enviado.

22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrian pecado; mas ahora no tienen excusa de su pecado.

23 El que me aborrece, tambien á mi Padre aborrece.

24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no tendrian pecado; mas ahora, y [las] han visto, y me aborrecen á mí, y á mi Padre.

25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.

26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.

27 Y vosotros daréis testimonio, porque estais conmigo desde el principio.

Juan 16

1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.

2 Os echarán de las sinagogas: y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio á Dios.

3 Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.

4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

5 Mas ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?

6 Antes porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazon.

7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendria á vosotros: mas si yo fuere os le enviaré.

8 Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:

9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí:

10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más:

11 Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo [ya] es juzgado.

12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar,

13 Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere; y os hará saber las cosas que han de venir.

14 El me glorificará, porque tomará de lo mio, y os [lo] hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomará de lo mio, y os [lo] haré saber.

16 Un poquito, y no me veréis: y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre.

17 Entónces dijeron [algunos] de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis: y otra vez un poquito y me veréis; y, porque yo voy al Padre?

18 Decian pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.

19 Y conoció Jesus que le querian preguntar, y díjoles: ¿Preguntais entre vosotros de esto que dije, Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis?

20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.

21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas despues que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22 Tambien, pues, vosotros ahora á la verdad teneis tristeza: mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazon, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

23 Y aquel dia no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os [lo] dará.

24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

25 Estas cosas os he hablado en proverbios: mas viene la hora cuando ya no os hablaré por proverbios, sino que claramente os anunciaré de mi Padre.

26 Aquel dia pediréis en mi nombre; y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros:

27 Porque el misino Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis creido que yo salí de Dios.

28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

29 Dícenle sus discípulos: Hé aquí ahora hablas claramente, y ningun proverbio dices.

30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

31 Respondióles Jesus: ¿Ahora creeis?

32 Hé aquí la hora viene, y ha venido que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengais paz: en el mundo tendréis apretura; mas confiad, yo he vencido á mundo.

Juan 17

1 ESTAS cosas habló Jesus y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo; para que tambien tu Hijo te glorifique á tí:

2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que de vida eterna á todos los que le diste.

3 Esta empero es la vida eterna: Que te conozcan solo Dios verdadero, y á Jesu-Cristo, al cual has enviado.

4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de tí mismo con aquella gloria que tuve cerca de tí ántes que el mundo fuese.

6 He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.

7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de tí.

8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos [las] recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de tí, y han creido que tú me enviaste.

9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son.

10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.

11 Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo á tí vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como tambien nosotros.

12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdicion, para que la escritura se cumpliese.

13 Mas ahora vengo á tí; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

14 Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17 Santifícalos en tu verdad: tu palabra es [la] verdad.

18 Como tú me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo.

19 Y por ellos yo me santifico á mí mismo; para que tambien ellos sean santificados en verdad.

20 Mas no ruego solamente por estos, sino tambien por los que han de creer en mí por la palabra de ellos;

21 Para que todos sean una cosa: como tú, oh Padre, en mí, y yo en tí, que tambien ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.

22 Y yo, la gloria que me diste, les he dado; para que sean una cosa, como tambien nosotros somos una cosa.

23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa, que el mundo conozca que tú me enviaste, que los has amado, como tambien á mí me has amado.

24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén tambien conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde ántes de la constitucion del mundo.

25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.

26 Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré[lo aun;] para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Juan 18

1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedron, donde estaba un huerto, en el cual entró Jesus, y sus discípulos.

2 Y tambien Júdas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque muchas veces Jesus se juntaba allí con sus discípulos.

3 Júdas, pues, tomando una compañía [de soldados,] y ministros de los pontífices y de los Fariséos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.

4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A quién buscais?

5 Respondiéronle: A Jesus Nazareno. Díceles Jesus: Yo soy. (Y estaba tambien con ellos Júdas el que le entregaba.)

6 Y como les dijo: Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra.

7 Volvióles, pues, á preguntar: ¿A quién buscais? Y ellos dijeron: A Jesus Nazareno.

8 Respondió Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si á mí buscais, dejad ir á estos:

9 Para que se cumpliese la palabra que habia dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.

10 Entónces Simon Pedro, que tenia espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

11 Jesus entónces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?

12 Entónces la compañía [de los soldados] y el tribuno, y los ministros de los Judíos, prendieron á Jesus, y le ataron.

13 Y lleváronle primeramente á Anás, porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel año.

14 Y era Caifás el que habia dado el consejo á los Judíos: Que era necesario que un hombre muriese por el pueblo.

15 Y seguia á Jesus Simon Pedro, y otro discípulo: y aquel discípulo era conocido del pontífice, y entró con Jesus al atrio del pontífice.

16 Mas Pedro estaba fuera á la puerta: y salió aquel discípulo que era conocido del pontífice, y habló á la portera y metió dentro á Pedro.

17 Entónces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú tambien de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.

18 Y estaban en pié los siervos y los ministros que habian allegado las ascuas, porque hacia frio, y calentábanse; y estaba tambien con ellos Pedro en pié, calentándose.

19 Y el pontífice preguntó á Jesus [acerca] de sus discípulos, y de su doctrina.

20 Jesus le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo; yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos; y nada he hablado en oculto.

21 ¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oido, qué les haya [yo] hablado: hé aquí, esos saben lo que yo he dicho.

22 Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí dió una bofetada á Jesus, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?

23 Respondióle Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien ¿por qué me hieres?

24 Y Anás le habia enviado atado á Caifás pontífice.

25 Estaba, pues, Pedro en pié calentándose; y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.

26 Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel á quien Pedro habia cortado la oreja, [le] dice: ¿No te ví yo en el huerto con él?

27 Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.

28 Y llevaron á Jesus de Caifás al Pretorio; y era por la mañana: y ellos no entraron en el Pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la Pascua.

29 Entónces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusacion traeis contra este hombre?

30 Respondieron, y dijéronle: Si este no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.

31 Díceles entónces Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle segun vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar á nadie.

32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando á entender de qué muerte habia de morir.

33 Así que Pilato volvió á entrar en el Pretorio y llama á Jesus, y díjole: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

34 Respondióle Jesus: ¿Dices tú esto de tí mismo, ó te lo han dicho otro de mí?

35 Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu gente, y los pontífices, te han entregado á mí: ¿qué has hecho?

36 Respondió Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearian para que [yo] no fuera entregado á los Judíos; ahora, pues, mi reino no es de aquí.

37 Díjole entónces Pilato: ¿Luego Rey eres tú? Respondió Jesus: Tu dices que yo soy Rey: yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio á la verdad. Todo aquel que es [de la parte] de la verdad, oye mi voz.

38 Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez á los Judíos, y díceles: Yo no hallo en él algun crimen.

39 Empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la Pascua: ¿quereis, pues, que os suelte al Rey de los Judíos?

40 Entónces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á este, sino á Barrabas. Y Barrabas era ladron.

Juan 19

1 ASÍ que entónces tomó Pilato á Jesus, y azotó[le.]

2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéron[la] sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana,

3 Y decian: ¡Salve, Rey de los Judíos! Y dábanle de bofetadas.

4 Entónces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: Hé aquí os le traigo fuera para que entendais que ningun crimen hallo en él.

5 Y salió Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y díceles [Pilato:] Hé aquí el hombre.

6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle, porque yo no hallo en él crimen.

7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.

8 Y como Pilato oyó esta palabra, tuvo mas miedo;

9 Y entró otra vez en el Pretorio, y dijo á Jesus: ¿De dónde eres tú? Mas Jesus no le dió respuesta.

10 Entónces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

11 Respondió Jesus: Ninguna potestad tendrias contra mí, si [esto] no te fuese dado de arriba: por tanto el que á tí me ha entregado, mayor pecado tiene.

12 Desde entónces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á este sueltas, no eres amigo de César. Cualquiera que se hace rey, á Cesar contradice.

13 Entónces Pilato oyendo este dicho llevó fuera á Jesus, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en Hebréo, Gabbatha.

14 Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta; entónces dijo á los Judíos: Hé aquí vuestro Rey.

15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César.

16 Así que entónces se lo entregó para que fuese crucificado: y tomaron á Jesus, y le llevaron.

17 Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en Hebréo, Gólgotha;

18 Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesus en medio.

19 Y escribió tambien Pilato un título, que puso encima de la cruz: y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y estaba escrito en Hebréo, en Griego y en Latin.

21 Y decian á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos.

22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesus, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes, (para cada soldado una parte), y la túnica: mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella de quien será. Para que se cumpliese la escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi^ vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto.

25 Y estaban junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, María [mujer] de Cleofas, y María Magdalena.

26 Y como vió Jesus á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, hé ahí tu hijo.

27 Despues dice al discípulo: Hé ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

28 Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

29 Y estaba [allí] un vaso lleno de vinagre. Entónces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada á un hisopo se la llegaron á la boca:

30 Y como Jesus tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.

31 Entónces los Judíos, por cuanto era la víspera [de la Pascua,] para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sábado, pues era el gran dia del Sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que habia sido crucificado con él.

33 Mas cuando vinieron á Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:

34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.

35 Y el que [lo] vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros tambien creais.

36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la escritura: Hueso no quebrantaréis de él.

37 Y tambien otra escritura dice: Mirarán [á aquel] al cual traspasaron.

38 Despues de estas cosas, José de Arimatéa, el cual era discípulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesus: y permitió[selo] Pilato. Entónces vino, y quitó el cuerpo de Jesus.

39 Y vino tambien Nicodemo, el que ántes habia venido á Jesus de noche, trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras.

40 Tomaron pues el cuerpo de Jesus, y envolviéronle en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.

41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el huerto, un sepulcro nuevo en el cual aun no habia sido puesto alguno.

42 Allí, pues, por causa de la víspera [de la Pascua] de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesus.

Juan 20

1 Y EL primer [dia] de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vió la piedra quitada del sepulcro.

2 Entónces corrió, y vino á Simon Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesus, y díceles: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.

3 Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.

4 Y corrian los dos juntos, mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

5 Y bajándose [á mirar,] vió los lienzos echados; mas no entró.

6 Llegó luego Simon Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados;

7 Y el sudario que habia estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.

8 Y entónces entró tambien el otro discípulo, que habia venido primero al monumento, y vió, y creyó.

9 Porque aun no sabian la escritura: Que era necesario que él resucitase de los muertos.

10 Y volvieron los discípulos á los suyos.

11 Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando, bajóse [á mirar] el sepulcro.

12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los piés, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.

13 Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no se donde le han puesto.

14 Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesus que estaba [allí;] mas no sabia que era Jesus.

15 Dícele Jesus: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, díjole: Señor, si tú le has llevado, díme dónde le has puesto, y yo lo llevaré.

16 Dícele Jesus: María. Volviéndose ella, dícele: Raboni, que quiere decir, Maestro.

17 Dícele Jesus: No me toques, porque aun no he subido á mi Padre: mas vé á mis hermanos, y díles: Subo á mi Padre, y á vuestro Padre, y á mi Dios, y á vuestro Dios.

18 Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos que habia visto al Señor, y le habia dicho estas cosas.

19 Y como fué tarde aquel dia, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas, donde los discípulos estaban juntos, por miedo de los Judíos, vino Jesus, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.

20 Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor.

21 Entónces les dijo Jesus otra vez; Paz á vosotros: como me envió el Padre, así tambien yo os envio.

22 Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:

23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos.

24 Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesus vino.

25 Dijéronle, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: vino Jesus, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.

27 Luego dice á Tomas: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y alarga acá tu mano y méte[la] en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.

28 Entónces Tomás respondió, y dícele: Señor mio, y Dios mio.

29 Dícele Jesus: Porque me has visto, oh Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

30 Y tambien hizo Jesus muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.

31 Estas empero son escritas para que creais que Jesus es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.

Juan 21

1 DESPUES se manifestó Jesus otra vez á sus discípulos á la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.

2 Estaban juntos Simon Pedro y Tomás, llamado el Dídimo, y Natanael, el que [era] de Caná de Galiléa, y los [hijos] de Zebedéo, y otros dos de sus discípulos.

3 Díceles Simon: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros tambien contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.

4 Y venida la mañana, Jesus se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesus.

5 Y díjoles: Mozos ¿teneis algo de comer? Respondiéronle: No.

6 Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entónces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

7 Entónces aquel discípulo, al cual amaba Jesus, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simon Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.

8 Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban léjos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

9 Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

10 Díceles Jesus: Traed de los peces que cogisteis ahora.

11 Subió Simon Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.

12 Díceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de sus discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

13 Viene pues Jesus, y toma el pan, y dáles; y asimismo del pez.

14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.

15 Y cuando hubieron comido, Jesus dijo á Simon Pedro: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele: Si, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

16 Vuélvele á decir la segunda vez: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

17 Dícele la tercera vez: Simon, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesus: Apacienta mis ovejas.

18 De cierto, de cierto te digo [que] cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará adonde no quieras.

19 Y esto dijo, dando á entender con que muerte habia de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.

20 Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesus, que seguia, el que tambien se habia recostado á su pecho en la cena, y [le] habia dicho: Señor ¿quién es el que te ha de entregar?

21 Así que Pedro vió á este, dice á Jesus: Señor, ¿y este, qué?

22 Dícele Jesus: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué [se te da] á tí? Sígueme tú.

23 Salió entónces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no habia de morir. Mas Jesus no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué á tí?

24 Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.

25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se habrian de escribir. Amen.